

Una puerta hacia la introspección. Una oportunidad de descubrir, sentir y crecer personalmente. Es el punto de inflexión para realmente tomar consciencia y despertar
Cristina G.
Rubí, Barcelona

Comencé a tomar orquídeas hace ya unos tres meses y durante los primeros días no noté ninguna emoción ni nada. Sin embargo a los siete o nueve días: "boom". De repente, como un flash, me apareció la primera emoción: inseguridad camuflada con algo de rabia. Luego fue cuando lo empecé a ver más claro, ya que me mostró el porqué ocurría eso. No me quedaba otra: o evolucionaba o la emoción permanecería ahí . me mostró cómo hacer el cambio a modo de película.
A veces te muestran experiencias vividas no agradables para recordar lo que nunca te ha gustado y en la tranquilidad cómo evolucionar y avanzar hacia el bienestar.
Isabel F.
Rubí, Barcelona

Después de tanta montaña rusa y agobiada de sensaciones negativas, que no me dejaban disfrutar del día a día, Victoria me recomendó probar las Flores de Bach, de las cuales siempre había oído hablar maravillas pero que personalmente desconocía.
Tras tomarlas durante un tiempo experimenté un cambio increíble en la manera de sentir y ver las cosas. Podía observar las cosas desde la tranquilidad, sin agobios y aprendiendo a disfrutar de nuevo de mi día a día. Empecé a experimentar todas las sensaciones: desde una alegría a una pena, pero ya sin estar subida a esa atracción que mareaba tanto y en la cual estaba antes de tomar las Flores de Bach.
S.
Rubí, Barcelona

Trabajar con Victoria es trabajar con el no juicio con la comprensión y con el amor que te da una persona que simplemente te escucha, que te está acompañando y que sabe poner en esa botellita mágica las Orquídeas adecuadas para mí.
V.R.
Rubí, Barcelona

Estoy contenta he podido expresar emociones que no podía decir por culpa de una forma de educación recibida.
Isabel
Rubí, Barcelona

Con la toma de orquídeas recupero esos espacios donde soy mejor persona, aprendo a recibir todo aquello que me ofrece la vida, recupero la alegría de vivir, me enfrento a las tareas cotidianas de manera más relajada y más satisfecha ,como una niña que está ilusionada con todo lo que hace.
Carmen A.T.
Rubí, Barcelona